4 razones por las que fallo en ser sostenible

16 enero 2018

Photo by Ivana Cajina on Unsplash
Si hace tiempo que llevas siguiéndome sabrás que cada año nuevo me gusta detenerme por unos minutos a pensar qué he aprendido a lo largo del año pasado.
Esta vez me gustaría enfocarlo desde un punto de vista diferente: ¿Por qué este año he sido menos sostenible? ¿Por qué no he conseguido mis objetivos en cuanto a la reducción de residuos? ¿Por qué me es imposible de participar en iniciativas como la de Julio sin plástico o por ese estilo?
Con este post no quiero escurrir el bulto con excusas y echar la culpa a determinados factores o personas, sino es una entrada para saber qué es lo que falla, cuáles son mis grandes piedras con las que tropiezo una y otra vez, en mi caso, puede que tu tengas otros y me encantaría saber cuáles son.

Como ya sabéis, me gusta compartir mis progresos, pero sobre todo mis fallos. Porque gracias a ellos aprendo un montón.




Photo by Carolyn V on Unsplash

1. No sé decir no.

Hay algo en mí que no puedo decir esas dos letras juntas. Me da cargo de conciencia decir que no quiero usar por ejemplo el plato de plástico porque sé que esa persona se ha tomado la molestia de preparar la mesas y hacer la comida y me da cosa rechazar parte de su esfuerzo. O cuando salgo con amigos. Ellos no siguen el mismo estilo de vida que yo y yo no soy quien para decirles lo que está bien o mal. Por eso, como solo quiero pasar tiempo con ellos y disfrutar  al final acabos comiendo en lugares donde sirven la comida en cubiertos desechables y por ese estilo.
¿Cómo puedo solucionarlo? Siendo más constante llevándome mis cubiertos, tuppers etc. Saber observar como actúan en el lugar y preguntarles o decirles que no necesito tal cosa. Es algo que tengo que acostumbrar a mi cerebro. Coger esa rutina.



2.Viajo mucho.

Viajo mucho y gracias a este cambio de estilo de vida me ha ahorrado muchos quebraderos de cabezas, más relacionados con hacer la maleta. Pero en cuanto al tema de la comida... mal. Sumando al punto uno, he de decir que no me informo de nada cuando viajo, en el sentido de locales y tiendas que me permitan un turismo más sostenible. La verdad que veo una carencia de información en cuanto a ello o difícil de conseguir. O simplemente es que soy muy vaga.
Me he propuesto informarme para evitar el desconocimiento y caer en la tentación. Y como no, lo compartiré con vosotros.



3. Vivimos rodeados de plástico.

Mi ayuntamiento me obliga a poner en bolsas negras de plástico aquellos contenidos que sean difíciles de reciclar como el plástico blando. No encuentro leches vegetales que las vendan en botellas de cristal. He estado constipada y todas las medicinas viene con packaging de plástico, el papel de los tickets de los trenes está mezclado con plástico etc. Así un montón de pequeñas cosas que muchas veces hacen frustrante conseguir los objetivos. 
Retos como el Plastic Free July, sé que son para concienciar, pero puedes correr el riesgo de sentir que no paras de fallar todo el rato haciendo que acabes renunciando.
Por eso he aprendido a no obsesionarme en cosas que no puedo cambiar y centrarme en las que puedo.



4. Una comunidad muy radicalizada. 

Desde el primer momento que empecé a decir que quería reducir mis residuos, dejar de utilizar plásticos, empezar a usar cosas de segunda mano o intentar alargar la vida de determinados objetos, la gente ya me etiquetó como "Hippie" y seamos sinceros ser una hippie tiene más connotaciones negativas que positivas. A parte de por razones históricas, digamos que la gente que sigue este estilo de vida tiende mucho al radicalismo y al extremismo. Leer cosas como que el Plastic free July no es suficiente y que la gente que participa en ello es hipócrita a tales barbaridades como que no se debería de celebrar que las embarazadas decidan a hacerse resonancias por el grave daño que causa al feto y al planeta; me hacen sentirme o un fraude porque no estoy a la altura de ellos o sentirme vergüenza de todo lo que hago por temor a que me pongan determinada etiqueta.
La verdad yo no voy diciendo a todo el mundo que están destruyendo el planeta o que se están matando por consumir tales productos y deberían seguir mis pasos. Tener una vida sostenible no significa formar parte de una religión y aquel que vaya en contra de ella ¡a la hoguera! Debemos ser más tolerantes y, si sigues pensando que es una religión, predica con el ejemplo. Es mucho más potente influir a la gente con actos que regañando a diestro y siniestro.


¿Qué opinas?¿Cuáles son las razonas por las que te es más difícil llevar una vida digamos "eco"? Nos vemos dentro de un año para compartir nuestros progresos, porque recuerda: es más importante disfrutar el camino que recorremos.


3 comentarios:

  1. ¿Hay algún botón para suscribirme y que me lleguen tus entradas nuevas que no haya visto? Me está gustando mucho tu blog. Saludos!

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    1. Hola Angie,

      Muchas gracias por tu comentario. No sabes la alegría que me da saber que te están gustando mis entradas. Por el momento la forma de seguir mis post es a través de las redes sociales o buscándome en bloglovin.

      Un beso

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  2. Hola Miss. Me siento identificado con tus 4 puntos flacos en cuanto a sostenibilidad. Ay, los viajes!!! Si te sirve de algo... Hace ya un año que dije adios a comprar leche animal. Y al pasarme a la vegetal me sentí timado. Estaba comprando agua, envase, transporte y conservantes... Porque de cereales, semillas y frutos secos poco llevan. Para mí, lo que ofrecen las marcas de leches vegetales es insultante. Yo ya las hago en casa. Pero nada de complicaciones. Remojar (si me acuerdo), batir y colar. Siempre con proceso en frio. Combino cereales, frutos secos, dátiles... Cada día un sabor, lo que salga. Unos días me apetece tomarla concentrada y otros más aguada con hielo. Anímate a darle a la batidora!!

    Un saludo!!

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Muchas gracias por tu comentario.